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EL CASI DESCONOCIDO COLT “SHIELDS”

Fue llamada la ¨Edad de oro del secuestro”. Entre 1968 y 1972, mucho antes del trágico 11 de septiembre de 2001, al menos 130 aviones estadounidenses fueron secuestrados y desviados a aeropuertos extranjeros. Estos secuestros los realizaron “pasajeros” que amenazaron con un cuchillo o un arma de fuego a los tripulantes. Los motivos variaron, desde posturas políticas hasta pedidos de rescate. Cuba era el destino más común que elegían los secuestradores, debido a que era el país màs hostil a los EE.UU. que quedaba más cerca. La compañía aérea que más secuestros de sus aviones sufrió fue Eastern Airlines. La compañía sufrió el secuestro de 45 aviones, 27 de ellos ocurrieron solo en 1972. A raíz de esto la compañía lanzó un costoso y extenso programa de seguridad y el Gerente de Seguridad Operacional, John Edward Shields manejó la interrelación entre la FAA y su recién creado Programa Sky Marshal (Comisario del Cielo). Shields no era partidario del programa Sky Marshal, el creía que lo mejor era hacer un estricto control en los aeropuertos en lugar de existir la posibilidad de tener un enfrentamiento armado en pleno vuelo con las lógicas y posibles consecuencias. También manifestó su preocupación por la calidad e idoneidad de los agentes seleccionados, ya que se habían registrado algunos casos en los que los mencionados Comisarios habían dejado olvidada su arma en los baños de los aeropuertos y un caso donde se le escapó un disparo en pleno vuelo al estar manipulando (¿jugando?) su arma. La FFA presionó a la compañía Eastern, al igual que a otras, para un “entendimiento cooperativo” y los Comisarios empezaron a abordar sus aviones. Shileds tenía un plan B que trató de poner en práctica mientras lidiaba con los Comisarios. Si se necesitaban hombres armados en los aviones, éstos deberían ser el piloto y el copiloto de la aeronave y no los Comisarios de la FAA. Se contactó con la Colt para desarrollar un arma destinada a armar al piloto y al copiloto con requisitos especiales: la munición que dispará no tendría que ser tan potente como para poder atravesar el fuselaje del avión, rebotar o penetrar demasiado en el posible blanco. Otra de las premisas era que para evitar cualquier uso no deseado del arma en cuestión a bordo del avión, aeropuertos o en las habitaciones de los hoteles donde se hospedaron los pilotos, el arma y la munición deberían estar separadas. Un piloto llevaría el arma en sí (armazón) y el otro solo el cilindro, ya que se manejaba la idea de un revólver. El revólver deberìa ser ensamblado en la cabina del avión y guardada en una caja fuerte de seguridad para usarla en el momento que fuera necesario. Otra característica del arma es que no podía cargarse con un tambor estándar y viceversa. Si cualquiera de los dos componentes le fuera robado a cualquiera de los pilotos, no podrían ser utilizados con otras piezas de repuestos disponibles en el mercado. Colt derivó este pedido, algo complejo por cierto, a una de sus subsidiarias, Colt Technik, de Jericho, Nueva York. Technik convirtió una reducida cantidad de revólveres Colt en prototipos de prueba. El número final de ellos es desconocido, pero se sabe que al menos en la actualidad existen tres de ellos. Los dos modelos que se utilizaron para realizar los prototipos fueron de los modelos Trooper Mk III y Lawman MK V. Fueron modificados para adaptarles un cilindro negro de seis disparos fabricados en un plástico denominado Zytel. Cada cilindro tenía incrustados seis insertos de acero inoxidable y cada uno de ellos contenía una imprimación que contenía la pólvora y un proyectil hecho en yeso de París PoP). El proyectil era demasiado frágil como para enganchar con el cañón por lo que descansaba en una especie de arandela sobre una base de plástico. Una junta de goma negra cubría el inserto, probablemente para proteger al proyectil de la humedad. El sello fue marcado con la denominación “riXng”. Los insertos están fuertemente colocados en el cilindro y no pueden ser removidos individualmente, por lo tanto la carga y descarga del revólver se haría reemplazando y desencajando el cilindro usado por uno nuevo. Otro cambio notable es la ausencia de la varilla de eyección de las vainas servidas, ya que no se utilizaría, por lo que esta varilla se cortó y desapareció por completo. Este recorte se nota aun más en el caso del Lawman Mk V ya que tenía una cavidad que albergaba esta varilla en la parte inferior del cañón.

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