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NUEVOS MODELOS DE LA DESERT EAGLE

La década de los años 60 del siglo pasado será recordada seguramente como la de los revólveres de calibres Magnum. La del 70 como la de las pistolas mono tiro modernas de gran calibre y capaces de disparar a grandes distancias, como la fabulosa T/C Contender. Y la década de los 80 por los intentos de crear súper pistolas semiautomáticas. Como puntos sobresalientes de las pistolas tuvimos la adopción de una pistola de gran capacidad y calibre 9x19 mm (la Beretta 92F) por el gobierno de los EE.UU. como arma reglamentaria y recientemente reemplazada por la Sig Sauer y el vuelco de los departamentos policiales norteamericanos también por esta pistola, después de haber utilizado por décadas el clásico revólver. El calibre .45 ACP fue tradicionalmente el calibre para pistola más poderoso que existía, y solo tuvo como competidores serios aparentemente con la aparición del .40 S&W y el .357 Sig. La idea de la adopción de súper calibres en pistolas siempre estuvo presente. Podemos recordar a la famosa Auto mag. En los calibre .357 Magnum y .44 Auto mag, desarrollados durante los años 60 y 70. Y también a la Wildey, con su mecanismo operado por gases y recamarada para el 9x19 mm Win. Mag., y .45 Win. Mag. La Auto mag era una hermosa pistola de enormes dimensiones, que utilizaba un revolucionario cerrojo rotativo y cuyo mecanismo y diseño general requería de un proceso de maquinado muy preciso y de estrictas tiolerencias. Para que un arma de puño de alimentación semiautomática opere correctamente, se necesita aprovechar la fuerza generada por su retroceso, o por los gases generados por el disparo, para operar de alguna manera el conjunto de corredera cerrojo, de forma tal de extraer y expulsar la vaina servida y luego, mediante un sistema de muelles, lanzar la corredera hacia adelante para colocar un nuevo cartucho en la recámara, efectuando el cierre de la recámara. Una forma de operrar aprovechando los gases generados por el disparo, se encuentra con el problema de que una vez que el proyectil abandona el cañón, no queda ninguna presión de gases aprovechable. La solución es encontrar una forma de aprovechar esos gases mientras el proyectil está todavía en el cañón, y las presiones son todavía suficientemente altas. Como podemos suponer los niveles de presión que se alcanzan con calibres como el .357 Magnum o el .44 Magnum son muy altos y, sin embargo esas presiones deben ser manejadas de forma tal que el arma sea segura de operar. Las soluciones adoptadas en las las pistolas actuales, que han sido comercializadas exitosamente, son de dos tipos: las adaptaciones del sistema Browning que emplean un mecanismo operado por el retroceso del arma, similar al usado por la clásica Colt .45 ACP y similares. De este tipo de pistolas, podemos mencionar a las viejas conocidas como la Colt Delta Elite y la S&W 1006 calibres 10 mm Auto, la Grizzly .45 Win. Mag, la Omega de Springfield Armoury (10 mm Auto) y la Coonan Arms, .357 Magnum. La segunda solución es la seguida por el arma que es objeto de esta nota: la Desert Eagle, una enorme pistola de origen Israelí, recamarada para tres poderosos cartuchos de revólver: el .357 Mag, .41 Mag y el .44 Mag. y para el .50 AE. Esta pistola utiliza un mecanismo que aprovecha los gases del disparo en su operación. EL CAÑON DE MANO La Desert Eagle fue lanzada al mercado en 1983. En primera instancia se ofrecian en calibre .357 Magnum y .44 Magnum y al poco tiempo para el poderoso .50 Action Express, era (es) tan grande y pesada que muchos la denominaron como “el cañón de mano” y creemos que no exageraban. Su fabricante fue IMI de Israel. Alcanza casi los dos kilos descargada, un tamaño y peso que por un lado ayuda a domar el retroceso de calibres como el .44 Magnum (efectivamente es el arma para el .44 Magnum menos “pateadora” entre las armas de puño recamaradas para este cartucho). Pero por otro lado ese tamaño y peso condenan al arma a que sea utilizada con las dos manos exclusivamente. Tanto su tamaño, como la resistencia impuesta por su poderoso doble sistema de muelles, imponen ciertas restricciones a la operativa como ya veremos. Estas razones (tamaño, peso y operación) hacen que esta pistola no sea indicada como arma de defensa según mi forma de ver. (Y esto a pesar de que la misma haya sido vista en películas como en la serie Hunter en la TV, o en manos de Swarzeneger en el cine). Pero el cine es una cosa, y la realidad otra. Para quienes no estén de acuerdo conmigo, los invito a hacer una pequeña prueba: accionar la corredera tal como debe hacerse con cualquier pistola para recamarar un cartucho fresco, o bien para quitar una vaina vacía que pueda haber quedado atrapada por un defecto de alimentación o expulsión. Para hacer esta maniobra con la D.E. hacen falta casi los músculos de Swarzeneger. ¿Cuál es entonces la aplicación de un arma como esta? Bien, creo que es una pistola indicada para disparos a gran distancia, como en competencias de siluetas metálicas. La D.E. ha ganado una buena reputación por su precisión en distancias de hasta 200 metros. La posibilidad de intercambiar caños de diferente longitud y tres calibres diferentes aumentan su versatilidad en este campo. Otra aplicación, aprovechando su calibre y precisión, es la caza con arma corta. En este caso, también se le puede montar un visor telescópico o electrónico. Y por supuesto, como “fierro” en sí mismo, es suficientemente atractivo e interesante como para ha- cer agua la boca de cualquier aficionado al tiro y a las armas.

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