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SABLE DE CABALLERÍA BRITÁNICA MODELO 1908

De espaldas a la pared, y creyendo en la justicia de nuestra causa, cada uno de nosotros debe luchar hasta el final. Douglas Haig”. Todo comenzó allá, por el siglo XIX cuando se empezó a poner en duda lo que le iba a deparar el destino a la tan afamada caballería británica. Si nos remontamos en el tiempo, veríamos que Gran Bretaña estaba atravesando un período en donde los soldados no eran más que unos fusileros montados y donde ya no necesitaban su espada para defenderse y que a pesar de ese característico contexto, la caballería británica continuaban dotada con un sable que no venía sufriendo modificaciones abruptas desde el año 1853. A pesar de ese contexto histórico, se sabía que una unidad de caballería con la acción de choque aplicada correctamente era capaz de resultar decisiva en cualquier conflicto, es por eso que luego de la experiencia en la guerra Bóer, en donde había fracasado el Patrón 1899, Gran Bretaña comenzó a trabajar en un nuevo Modelo de sable, el cual revolucionaria el concepto y que además llevaría a terminar con la tradición de más de cinco décadas de la caballería británica. En pos de crear este nuevo patrón, se comenzó a originar un debate victoriano sobre si el nuevo sable de caballería a adoptar debía continuar siendo de corte o, si debía transformarse en un sable de empuje. Es así, que llegamos al año 1903, que a fin de avanzar con el proyecto, se crea el primer comité especial integrado por distinguidos oficiales de caballería entre ellos el General Sir John French y el General Douglas Haig, quienes presentaron un proyecto en el cual describían que el nuevo sable debía tener una hoja recta, estrecha y en forma de T, y que sirviera para dar empuje. Es así, que a fin de equipar a la caballería, este modelo es aprobado provisoriamente, mandándose a fabricar alrededor de 200 sables experimentales en el año 1904. Como era de esperar, este modelo fracasó ya que muchas personas de influencia como fue el Coronel Napier y el Capitan Hutton entre otros, se encontraron insatisfechos con el modelo experimental presentado, por lo que en el año 1906 se vuelve a formar un nuevo comité, pero ahora bajo el mando del Mayor General Scabell conjuntamente con varios otros oficiales del regimiento de caballería con gran experiencia en esgrima montada a fin de reveer el Patrón del sable Modelo 1908 y decidir, si ese patrón debía servir para empuje o corte. Fue así, que después de examinar alrededor de 16 patrones tanto experimentales como algunos usados en el servicio exterior, concluyeron en que el nuevo sable británico debía incluir las características del Modelo 1904 es decir, tener una hoja recta y estrecha pero con la diferencia de tener también un borde de cincel para poder usarla ocasionalmente para corte. Dicho patrón fue mandado a fabricar a las compañías de Wilkinson y Mole, quienes produjeron un total de 500 sables, los cuales fueron enviados a los distintos regimientos tanto de Gran Bretaña como de India. Luego del paso por los distintos regimientos, por fin el sable de caballería 1908 estaba listo para ser presentado al Rey Eduardo VI para su aprobación definitiva; pero al ser presentado y verlo, al queridísimo rey le pareció un sable horrible hasta el punto que tuvo que ser persuadido respecto de su utilidad a fin de que lo apruebe definitivamente. Como era de esperar, este sable creado y empleado por los británicos, fue uno de los mejores sables de caballería jamás emitidos. Tuvo un número distintivo de pequeñas características tanto en la empuñadura, como en el agarre que le permitieron una mejor administración de la fuerza y alineación con respecto al cuerpo del soldado que lo hizo inigualable. Fue creado con una hoja gruesa, rígida, estrecha y en con forma de pinche que tenía una sección transversal en forma de T, lo que la hacía mucho más rígida en el eje para resistir el pandeo en el empuje. La punta si la observamos guarda un estilo de “punta de lanza”, afilado en ambos extremos que facilita el ataque mientras que el último tercio se agudiza en ambos lados para permitir el corte. Su empuñadura era de acero y en forma de cuenco, lo que permitía una protección magnifica, y asimismo, al observarla notaremos que se optó por un diseño de sección regular y redondeada lo que permitió que la hoja se alinee de forma natural con el brazo cuando este estaba estirado en posición para una carga utilizando la punta.

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