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EL .35 WHELEN

El Coronel Towsend Whelen fue un famoso escritor sobre el tema armas en los EE.UU. y participó en el diseño de una serie de calibres para fusil a principios del siglo XX. De todos ellos, el .35 Whelen es probablemente el más famoso y el más utilizado. Pero su participación en el diseño del cartucho muchos historiadores discuten sobre su real participación, señalan que James Howe, quien más tarde alcanzara fama con la firma Griffin & Howe, fue realmente quien diseñó el .35 Whelen y que simplemente se lo adjudicó -no sabe por qué- a Whelen. Más allá de quién fue realmente el diseñador, el cartucho atrapó rápidamente a los cazadores estadounidenses y hoy sigue siendo todavía muy popular. ALGO DE SU HISTORIA El .35 Whelen tiene un concepto relativamrente sencillo: es una vaina del .30-06 abotellada con un diámetro de boca para montar puntas .358. Las cargas estándar disparan una bala de 200 GN a 2.800 p/s, aproximadamente con una energía de 3.480 l/p, con una punta de 225 GN, alrededor de 2.600 p/s (3.380 l/p de energía) y una bala de 250 GN a 2.500 p/s (3.470 l/P). Es más potente que el .30-06 Springfield, y puede ser disparado desde rifles con acciones estándar. También llenó un vacío que existia por entonces entre el .30-06 y los calibres magnum relativamente caros y difíciles de conseguir (en aquella época) como el .375 H&H. Por estos motivos recibió el apodo de “El Magnum de los pobres”. Los cazadores norteamericanos lo valoraron particularmente en la efectividad del calibre en animales grandes, como el alce y el oso pardo. Mientras que el .45-70 Government fueron -y aun son- valorados por su efectividad en estos mismos animales, el .35 Whelen tanía varios atributos que lo ayudaron a diferenciarse de otros “grandes pegadores” del momento. Primero, el 35 W. tiene una trayectoria relativamente tendida, casi a la par del .30-06, también posee un muy buen rendimiento de balística terminal a varios cientos de metros y finalmente, otras de las ventajas y que no es menor, es su sorprendente suave retroceso. La escasa oferta de cartuchos y rifles para el .35 Whelen restringieron el atractivo de calibre a un segmento reducido de los usuarios. Durante muchos años, la munición de fábrica era prácticamente inexistente. Por otro lado los Mauser y Springfield de rezago fueron los que primero empezaron a ser recamarados para el nuevo calibre, hasta la década de 1980 cuando la fábrica Remington comenzó a producir el .35 Whelen y también armas. Estos factores, junto a un concepto de que no era “ni chicha ni limonada”, ayudan un poco a explicar por qué el cartucho nunca fue utilizado masivamente en los Estados Unidos.

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