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LIMPIEZA DE UN FUSIL A CERROJO

Por lo general cuando se publican notas referidas a la limpieza de armas, se dan explicaciones para realizarla en armas cortas (pistolas y revólveres). Esto se puede deber a que este tipo de armas son las que con más frecuencia se disparan, como así también por la cantidad de disparos que se realizan. Pero no hay que dejar de lado la necesidad de limpiar las armas largas, especialmente por parte de los cazadores. En este artículo abordaremos los pasos a seguir para una correcta limpieza de un fusil (o rifle) a cerrojo. Para los cazadores su arma es lo más importante de su equipo. La caza, en climas adversos, realmente puede estropear el arma si no se le realizan cuidados periódicos. Seguramente lo último que desea un cazador es que su rifle falle en el momento menos indicado. Un rifle que se limpia y mantiene correctamente funcionará de manera confiable durante muchos años. Aunque este artículo se centra en cómo limpiar un rifle a cerrojo, se aplican los mismos pasos básicos para limpiar casi cualquier arma de fuego. Los detalles variarán de un modelo a otro, pero los conceptos básicos descriptos serán un buen punto de partida. PRIMEROS PASOS Todas las armas de fuego tienen dos enemigos mortales: sal y agua. Agregaría una tercera que pocas veces se tiene en cuenta, sobre todo en las que poseen terminaciones pavonadas: la sangre. Cito esta porque las armas de los cazadores están más expuestas que otras a que la sangre pueda manchar algunas de las partes metálicas con terminación de pavón, y en caso de suceder producirá una mancha que no saldrá con nada. Obviando esta tercera opción, volvamos a las dos primeras. Con el tiempo, esas dos cosas (sal y agua) pueden destruir cualquier arma de fuego. Por lo tanto, el objetivo principal de la limpieza debe ser eliminar estas dos sustancias lo más rápidamente posible. La suciedad, los residuos de polvo y las incrustraciones de cobre y plomo también son cosas que hay que eliminar para asegurar un buen funcionamiento y mantener un alto nivel de precisión. Lo primero que se necesita es un buen kit de limpieza: una varilla (obviamente más larga que la usada en las armas cortas, cepillos, paños, parches, trapos, solvente, grasa y lubricante. Con respecto a las marcas, dejaremos al usuario la elección ya que las tradicionales para estos menesteres. como Hoppe’s y otras importadas se fueron a las nubes con el valor del dólar (Macri lo hizo). De manera que, por ejemplo, un cepillo de dientes en desuso, un lubricante tipo WD-40 y aceite livianos (para máquina de coser) pueden reemplazar perfectamente a los específicos. Es conveniente utilizar durante la tarea un par de guantes del tipo cirugía, o de vinilo que son más resistentes. El nivel de limpieza que deberá realizarle su rifle varía según las condiciones en que lo haya usado. Por ejemplo, en una salida en la que se haya disparado una cantidad importante de cartuchos no corrosivos, igual justifica la limpieza. Si en el viaje lo agarró la lluvia y se ensució más de lo “normal” no demore al regresar, de realizar una limpieza más profunda. LIMPIEZA DE RUTINA Para una limpieza de mantenimiento normal, lo primero que debe hacer es quitar el cerrojo, tarea generalmente muy sencilla. Si tiene dudas consulte el manual del usuario que se entrega con el arma. Una vez retirado, con un cepillo medianos limpie bien todo el exterior del arma y con uno más pequeño (de diente, por ejemplo) los recovecos de la recámara. Previamente rocíe las partes a limpiar con un desengrasante (solvente) y déjelo actuar por unos minutos. Lo mismo haga en el interior del cañón. Mientras actúa el solvente empape en un trapo más solvente y páselo por el cerrojo y principalmente en la cabeza y en las uñas extractoras. Usando la baqueta apropiada al diámetro del cañón, y usando un trapito o paño embebido en solvente páselo varias veces por el interior, siempre empezando por la recámara hasta que asome por la boca del cañón. Los primeros parches saldrán sucios, repita la operación cambiándolos hasta que finalmente salgan limpios. Si usted tiene cierta experiencia, cada tanto conviene desarmar el cerrojo y limpiar y engrasar el resorte y la aguja percutora. pero si nunca lo hizo, no lo intente, salvo que recurra a la ayuda de algún amigo que sepa. Antes de volver a colocar el cerrojo, lubrique ligeramente la parte exterior del mismo. Algunos le ponen una grasa liviana y otros optan por aceite. Cualquiera sea su elección utilice pequeñas cantidades, ya que un exceso puede ayudar a juntar nueva suciedad, más perjudicial de la que limpió. Antes de volver a guardarlo hasta la próxima salida, asegúrese que no hay excesos de lubricante, principalmente dentro del cañón. Si tiene culata de madera, pásele un poco de de Blen (para maderas) que le quitará todo tipo de suciedad, incluso la que transmite la piel de las manos (si es que no usó guantes en la tarea de limpieza). No guarde el arma en una funda de cuero o tela durante largo tiempo, ya que puede retener la humedad y hacer que aparezca óxido. En el caso que su rifle pueda utilizar munición militar, especialmente rusa en calibres 7,62x54 mm o 7,62x39 mm, existe la posibilidad de que sea corrosiva. Además de ser más económica, la munición corrosiva suele ser muy estable y por lo general dura más tiempo. este tipo de munición depositará pequeñas cantidades de sal en el frente de la cabeza del cerrojo y el cañón. En nuestro país no es común este tipo de cartuchos, pero consideramos oportuno mencionarlo de manera preventiva.

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