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LA OPERACIÓN ENTEBE

La operación Entebe fue una operación en la que un grupo de fuerzas especiales del ejército israelí logró liberar un avión, con terroristas suicidas, que habían tomado a más de 100 rehenes. La operación demandó 53 minutos. Toda una hazaña que cambiaría para siempre la concepción de los grupos de operaciones especiales de todo el mundo. EL SECUESTRO DEL AVION El 27 de junio de 1976, el vuelo 139 de Air France salió de Tel Aviv e hizo escala técnica en Atenas. Su destino era Paris y llevaba a bordo 248 pasajeros y 12 tripulantes. Poco después de su despegue, dos terroristas palestinos lo secuestraron y lo desviaron hasta Bengasi (Libia). Tras 7 horas de parada para reabastecerse y desembarcar a una pasajera que fingió un aborto, volvió a despegar para llegar finalmente al aeropuerto de Entebe (Uganda). Se trataba del secuestro más serio sufrido hasta la fecha por Air France. La situación empeoró cuando a Entebe llegaron otros 4 terroristas más que, apoyados por fuerzas pro-palestinas de Uganda, lograron subir al avión. El secuestro perseguía la liberación de 40 terroristas palestinos detenidos en Israel, más 13 encarcelados en Kenia, Francia, Suiza y Alemania. ¿La amenaza? A partir del 1 de julio, comenzarían a matar a los pasajeros a razón de 1 cada dos horas. Con la colaboración del ejército de Uganda, desembarcaron a los pasajeros a la terminal de tránsito del pequeño aeropuerto de Entebe y los dividieron en dos grupos: por un lado 105 pasajeros judíos, por otro 143 de otras nacionalidades, entre ellos, 5 españoles. Tras una semana de espera, parecía no haber avance en las negociaciones, por lo que los secuestradores redoblaron sus amenazas si Israel no comenzaba a liberar a los terroristas encarcelados. Como gesto de buena voluntad, los terroristas palestinos ofrecieron a los 143 rehenes no judíos ser liberados. Sorprendentemente el comandante del vuelo 139 dijo ser responsable de todos los pasajeros a su cargo y que, por tanto, él se quedaba con ellos. Este gesto impactó a gran parte de los pasajeros y, poco a poco, otros fueron sumándose al gesto. No obstante, al ver esto, los terroristas no dejaron al resto pronunciarse y obligaron a los no judíos a subir a otro avión de Air France que debía sacarlos de allí. LA RESPUESTA DE ISRAEL Desde el mismo momento en el que las noticias del secuestro se hicieron públicas, Israel puso en estado de máxima alerta a sus Fuerzas de Defensa, incluidos los grupos especiales de comandos. En paralelo, diversos intentos diplomáticos presionaron para modificar la actitud de los terroristas palestinos. Pero sus esperanzas eran escasas: los palestinos se negaban a negociar y el gobierno de Uganda era claramente antisemita y apoyaba la causa palestina. Esto, unido al reciente fracaso del asalto de comandos alemanes en Munich durante los Juegos Olímpicos en el que varios atletas judíos habían sido asesinados por similares comandos palestinos, hizo que Israel decidiese resolver el asunto por sus propios medios. Llegado el 1 de julio pidieron extender el plazo hasta el día 4, a fin de dar más tiempo para tratar de lograr algún éxito en las negociaciones. Pero los terroristas palestinos no daban su brazo a torcer, de modo que el día 3 se dio luz verde a la Operación Entebe, para la liberación de los rehenes judíos a cualquier precio. También desde el principio del secuestro, Itszak Rabin, puso a trabajar al Mossad. Lo primero que se hizo fue un esquema del aeropuerto. Curiosamente, este había sido construido por Israel en 1960, por lo que lo conocían de memoria. Adicionalmente se hicieron listas de pasajeros, tripulantes, terroristas y de las posibles fuerzas ugandesas que les ayudaban. También agentes del Mossad entrevistaron exhaustivamente a los rehenes liberados para obtener datos concretos sobre cómo estaban organizados los terroristas. El día 3 de julio, Israel desplazó a un equipo de 100 efectivos montados en varios aviones de transportes C130 pintados con el camuflaje y las insignias del Ejército del Aire de Uganda. Estos, volaron desde Israel hasta Uganda a una altura de menos de 30 m para no ser detectados por los radares de países enemigos y cruzaron de forma clandestina las fronteras de Egipto, Sudan, Arabia Saudí, Djibuti, Kenia, Somalia y Etiopía. Volando de esta forma, los dos C130 atravesaron siete países sin que nadie se diese cuenta. Habían llegado al aeropuerto de Entebe, situado a 2.500 km de su base de operaciones.

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