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KALASHNIKOV VERSUS SCHMEISSER

El siguiente es un artículo que fue escrito originalmente en ruso por Maxim Popenker, y Andrey Ulanov, y traducido al inglés por Peter Samsonov, a su vez al castellano por el autor, agregando algunos detalles que consideramos de interés para los lectores. La instalación de un monumento en honor al famoso diseñador de armas soviético (y ruso) Mihail Kalashnikov, produjo una serie de escándalos. Recientemente Yuri Pasholok señaló un desafortunado error que cometió el escultor, que colocó un diagrama de un STG-44 en el citado monumento (ver MAGNUM 338). Todo esto nos llevó nuevamente a la pregunta que ya fue contestada, en especial para cualquier persona interesada en la historia de las armas. No obstante ese “error” encendió nuevamente una serie de enfrentamientos entre los adeptos al fusil de asalto alemán y los que defienden al AK, y explicaremos las diferencias de los dos diseños y cómo que el arma que diseñara un desconocido sargento terminó como símbolo de la ex URSS, y que aun sigue siendo un emblema de la Rusia moderna. EL CARTUCHO INTERMEDIO Entonces, ¿cuál es la relación entre el fusil de asalto soviético y el alemán? Aquellos que no poseen un conocimiento más o menos profundo del tema, usualmente realizan la comparación basándose en la apariencia externa de ambas armas. esto es comprensible ya que el propósito de las armas era el mismo, la época era muy cercana, el diseño y los propósitos eran similares. Salvo que, este diseño estaba en uso antes que el Sturmgewehr existiera. Hugo Schmeisser no fue un pionero en este caso. Don Hugo no tuvo nada que ver con la creación del cartucho de potencia intermedia (7,92 x 33 Kurz). En 1940 el HWaA (Heereswaffenamt, la Dirección de Armamento de Tierra de las Fuerzas Terrestres de la Wehrmacht), distribuyó los requisitos táctico-técnicos para una nueva arma automática, utilizando un cartucho que ya había sido diseñado por la compañía Polte. El trabajo para desarrollar un calibre de potencia intermedia comenzó en Alemania en 1935 y el 1918 en el resto del mundo. La URSS estaba al tanto del trabajo que se realizaba en Alemania. A mediados de 1930, el famoso diseñador de armas e historiador V.E. Markevich convocó para producir ametralladoras que utilizaban cartuchos de rifles, en lugar de calibres de pistola, apuntando al .25 Remington como un punto de partida. ¿Por qué esta idea de cartuchos intermedios falló, en 1918 como sucedió 10 ó 15años después? Por supuesto que las razones precisas no se sabrán, pero es posible llegar a conjeturas más o menos aceptables. En primer lugar, y por lo general, el personal superior de ejército tiende a ser conservador y no le gusta arriesgar su carrera y reputación las propuestas innovadoras con un éxito incierto o no predecible. La mayoría de los generales de la época vivieron la época de los rifles tiro a tiro y cargas con bayonetas caladas. La idea de armar a un soldado de infantería con fusiles automáticos fue una idea compleja para la mayoría de estos comandantes. En segundo lugar, a pesar de la evidente economía en materiales y gastos de producción de cada disparo y el suministro de los mismos en el campo de batalla, el mayor consumo de munición que implicaría las armas automáticas en comparación con los fusiles a cerrojo, implicaría una mayor presión sobre la producción y la logística. En tercer lugar, al final de la primera Guerra Mundial, la ametralladora se había convertido en una parte irremplazable del armamento de la infantería. Utilizar un cartucho de fusil de potencia reducida en las ametralladoras, especialmente en las más pesadas, significaba una reducción de la potencia de fuego contra todos los objetivos enemigos. Esto significaba que el cartucho “más débil” debería usarse junto con los de potencia máxima, en lugar de reemplazarlo, lo que implicaba, como ya se dijo, una complicación extra en la logística. Finalmente, hasta finales de la década de 1930, la lista de los objetivos potenciales de un soldado de infantería incluía no solo la infantería enemiga, sino también objetivos como la caballería, vehículos blindados y hasta aviones de vuelo rasante. Usar un cartucho de potencia intermedia podría reducir radicalmente la efectividad de la infantería contra este tipo de objetivos, lo cual también era inaceptable. Por todas estas razones, la URSS eligió un fusil semiautomático como arma estándar y los alemanes “progresistas” se aferraron a un fusil a cerrojo Mauser, protegiendo el poder de fuego de la infantería en una sola ametralladora. El comienzo de la Segunda Guerra Mundial trajo aparejado una mayor mecanización y operaciones más rápidas y quedó demostrado que cuando chocaban los grupos de infantería enemigas, no era la precisión o el poder de cada cartucho en forma individual lo que importaba, sino la cantidad de proyectiles disparados hacia el enemigo. Según datos recopilados después de la guerra, cada soldado muerto había costado miles o miles de decenas de disparos. Otro dato fue la caballería partía del campo de batalla y el posterior desarrollo de protecciones y blindajes, los hizo inmunes, incluso frente a los fusiles más poderosos. Para ser justos con la historia, digamos que los alemanes lo entendieron a mediados de la década de 1930, razón por la cual comenzaron a trabajar en un cartucho de poder intermedio. La creciente popularidad de los fusiles de asalto en 1943/44 fue provocada por el fin de la Alemania nazi. El excelente MG-34 era costoso y complicado de producir y su trípode también era complicado. También era demasiado pesado para usarlo como ametralladora ligera, como su descendiente, el MG-42. Los alemanes también trabajaron duro para crear un fusil semiautomático aceptable. La captura de distintos tipos de ametralladoras por parte de la Wehrmacht resultó un aspecto importante. El fusil checo ZB-26 era muy popular, pero los alemanes usaron satisfactoriamente tanto el Hotchkiss francés como el Degtyarevs soviético. Como resultado estaba claro en 1943 que la infantería alemana comenzaba a quedarse retrasada en el volumen de fuego en la distancia decisiva de los 300 metros o menos contra el Ejército Rojo, con sus PPSh, SVT y DPM, como así también los americanos con su Garand M1 y el BAR M1918 A2. Nadie niega el hecho de que los esfuerzos serios para crear un cartucho de potencia intermedia en la URSS fueron provocados por los trofeos alemanes en el Frente nor occidental en la primavera verano de 1943, no obstante los soviéticos trabajaron e forma independiente. Cuando Hugo Schmeisser aun intentaba crear un STG-45 más barato de fabricar para la Wehrmacht en 1945, la URSS ya tenía prototipos de una una familia de armas pequeñas para el cartucho intermedio, fusiles a cerrojo y carabinas semiautomáticas, ametralladoras livianas y fusiles de asalto. Para cuando los aliados occidentales visitaron a Herr Schmeisser y le ofrecieron una rendición, la URSS ya tenía una serie de fusiles automáticos Sudayev listos para ser probados por el ejército, como así también sus competidores Yokarev, Degtyaryev y muchos otros diseñadores. Lo lograron sin Hugo en Izhevck.

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