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OPERACIÓN ROBLE: EL RESCATE DE MUSSOLINI

Con Roma controlada por las fuerzas alemanas el 11 de septiembre, el general Student volvió retomar el caso de Mussolini. Pensaba que solo era cuestión de tiempo que Mussolini fuera ejecutado o bien entregado a los aliados. Aunque la mejor información disponible apuntaba al Gran Sasso, no dejaba de ser fragmentaria. Sin embargo Student decidió actuar tan pronto como fuera posible. Por la tarde del 11 de septiembre ordenó al mayor Harald Mors comenzar a planear una misión de rescate para ser llevada a cabo el día 12 de septiembre. Para esta misión Student dijo a Mors que podía utilizar la mayor parte de su batallón del regimiento 7º de Fallschirmjägers. Una vez que Mors fuera informado por Langguth sobre el lugar de la operación, el siguiente paso a tomar fue el “cómo” llegaría al Gran Sasso. Los tres medios básicos para llegar eran en paracaídas, por planeador o un asalto de una fuerza terrestre. Student y Mors analizaron las tres posibilidades y decidieron que la más factible era un asalto de planeadores. Aunque no se había hecho un asalto de este tipo a esa altura, el tipo de terreno del Gran Sasso parecía el más propicio para el aterrizaje de planeadores. Mors también pensó que el único medio práctico para asegurar una ruta de salida de la fuerza de asalto era enviar otra columna al teleférico de Assergi, donde establecería una posición de bloqueo. Student ordenó que 12 planeadores del 12 Staffel/Luftlande fueran enviados a el aeródromo de Pratica di Mare y estuvieran disponibles lo más rápido posible para transportar a las fuerzas de asalto. Mors, eligió para el asalto a la 1ª compañía del Oberleutnant Georg Freiherr von Berlepsch. Cada planeador llevaría nueve hombres más el piloto, por lo que Berlepsch contaría con una fuerza de asalto de 120 hombres. Student se aseguró de que la fuerza de asalto recibiera los nuevos fusiles de asalto Fallschirmjägergewehr 42 (FG-42), el cual proporcionaba una elevada potencia de fuego. La información alemana sobre la fuerza italiana que custodiaba a Mussolini era muy escasa, pero Langguth estimó que alrededor de 100 carabinieri estaban en el hotel y otros 100 alrededor de la estación del teleférico. Por la experiencia de la lucha en Roma, se pensaba que los carabinieri podían ofrecer una fuerte resistencia y que las fuerzas de asalto podían tener serios problemas en los primeros momentos de la acción. A través de la Luftwaffe, Langguth recibió información sobre el clima que las fuerzas de asalto se podían encontrar en el Gran Sasso. Se esperaban nubes bajas y fuertes vientos en la cima de las montañas, los cuales podían estorbar los aterrizajes de los planeadores. Se pensó que el mejor momento para el asalto era por la mañana, antes que el sol pudiera calentar el aire alpino y causar más turbulencias con las corrientes de aire ascendentes. En cuanto a la fase terrestre de la operación, Mors y Student decidieron usar a la 2ª y 3ª compañías del batallón en unos camiones Fiat capturados a los italianos durante los combates en Roma, para así apoderarse de la estación del teleférico de Assergi. En total la columna motorizada de Mors contaba con 20 vehículos y 260 hombres. Esta columna motorizada debía salir desde el aeródromo de Pratica di Mare hacia Assergi, a más de 100 kilómetros, así que debía desplazarse con antelación a las fuerzas de planeadores para coordinar la operación. Para terminar de rematar los detalles de la operación, Mors y Student pensaron que después de rescatar a Mussolini lo debían trasladar a Assergi en el teleférico, sin embargo este podría quedar dañado si el combate era intenso. Por lo tanto Student proporcionó dos avionetas Fi-156 Fieseler Storch que podrían tomar tierra con seguridad en la planicie del hotel. Mientras Mors ultimaba la planificación de la operación, Skorzeny pidió a Student que él y algunos de sus hombres fueran incluidos en la operación. Por razones que aún hoy no están claras, Student accedió a la petición y acordó permitir que Skorzeny y 17 de sus hombres participaran en el asalto, aunque su función era la de actuar como guardaespaldas del “Duce”, liberando así a los hombres de Berlepsch para luchar contra los italianos si fuera necesario. Student también accedió a que Skorzeny escoltara a Mussolini a Alemania cuando finalizara el rescate. La preocupación de Mors iba en aumento cuando fue consciente de que los planeadores de la fuerza de asalto aún no habían llegado al aeródromo de Pratica di Mare. Student entonces, decidió retrasar la hora H a las 14:00 horas del 12 septiembre, rechazando la solicitud de Mors para un retraso de 24 horas, pues pensaba que quizá los italianos pudieran estar avisados de la operación y trasladar de nuevo al “Duce”. A las 03:00 horas del 12 de septiembre, la columna motorizada de Mors partió desde Frascati para recorrer los 100 kilómetros que le separaban de Assergi. Mientras, Berlepsch, en el aeródromo de Pratica di Mare organizó su fuerza de asalto en cuatro grupos de tres planeadores cada uno. Berlepsch iría en el primer grupo de los tres y 30 soldados, para comenzar la operación de desembarco y llevar a cabo el asalto inicial en el hotel. Skorzeny y sus SS estarían en el segundo grupo, que se encargaría de asegurar la zona de aterrizaje y custodiar a los prisioneros italianos. Una vez, que Mussolini fuera rescatado, Skorzeny y sus hombres proporcionarían seguridad a éste hasta que estuviera listo para la extracción. El tercer grupo a cargo del sargento Eugen Abel, capturaría la estación del teleférico superior y el cuarto grupo a cargo del teniente Gradler quedaría como reserva junto a las unidades médicas. Berlepsch quería que los tres primeros planeadores aterrizaran juntos casi simultáneamente para proporcionar la máxima fuerza de asalto en los primeros momentos de la acción, pero después el resto de planeadores irían aterrizando de uno en uno con un minuto de diferencia. Por lo tanto, se necesitarían 10 minutos para que aterrizara toda la fuerza de asalto. Skorzeny, aunque no estaba formalmente involucrado en la planificación de la operación, estuvo moviendo sus hilos por detrás del teniente Mors. Skorzeny decidió incluir en la misión al general italiano Fernando Soleti. Este había sido identificado por la Gestapo como conocedor de las fuerzas que custodiaban a Mussolini en el Gran Sasso. Agentes de Kappler habían observado que Soleti había estado en el Gran Sasso y también había desempeñado un papel menor en el golpe de Estado que derrocó a Mussolini. Cuando Soleti fue detenido por la Gestapo en Roma, sorprendentemente colaboró de forma activa y proporcionó información valiosa. Skorzeny aprovechó a Soleti como un medio potencial de ganar la entrada en el hotel sin necesidad de combatir y ordenó a Radl que lo enviara al aeródromo de Pratica di Mare. De esta forma Skorzeny incluyó al general Soleti en la operación. También incluyó a un corresponsal de guerra y a un fotógrafo, por lo que tres Fallschirmjägers tuvieron que ceder sus puestos. Como se puede apreciar, Skorzeny estaba más interesado en la propaganda y relaciones públicas que en los detalles tácticos de la operación. Aunque Frascati distaba en unos 100 kilómetros de Assergi, donde estaba la estación baja del teleférico que subía al Gran Sasso, la columna motorizada del mayor Mors eligió una ruta más larga y tortuosa. Recientemente se habían producido combates entre unidades alemanas e italianas en la ruta de Tivoli, que era más corta y para evitar posibles enfrentamientos que retrasarían la operación, Mors decidió tomar la otra ruta. La columna fue encabezada por un destacamento motociclista de exploración, que precedía al cuerpo principal, que consistía en 15 camiones Fiat con los hombres de la 3ª compañía del teniente Karl Schulze. A última hora se incluyeron en la operación dos cazacarros StuG III por si grupos de soldados italianos hubieran colocado barricadas en el trayecto.

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