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LA FABRICACIÓN DE UN CUCHILLO ARTESANAL

Describir la construcción, paso a paso, de un cuchillo artesanal, creo que ello ayudará a la valoración de la pieza sobre todo en el momento de su compra, para saber si estamos ante una pieza auténticamente valiosa o, como decimos actualmente, una “truchada”. También esta nota puede entusiasmar a los lectores, que dispongan del tiempo y el dinero, para construir uno. No descartemos que se pueda encarar un proyecto económico, siguiendo los consejos del hoy senador Esteban Bullrich, cuando le sugirió a los jóvenes incursionar en el negocio de la cerveza artesanal. También puede ser una alternativa para los jubilados que cobran la mínima. LA HOJA Comenzaremos con la fabricación de la hoja. Este componente, esencial en un buen cuchillo es el paso más difícil y complejo, ya que se deberá recurrir a la ayuda de alguien que la pueda templar. Uno de los métodos es por desbaste, o sea, ir quitando el material sobrante hasta que el trozo de acero seleccionado quede con su forma definitiva, incluido el ángulo de lo que luego será el filo (o la parte cortante). En otra oportunidad veremos la fabricación de la misma por forjado. Había dos muy buenos artesanos que trabajan en la ciuda de Paraná, Entre Ríos -Vuoto y Ayagaray- que usaban aceros de viejas piezas de máquinas rurales. Los pasos que describiremos serán para construir un cuchillo integralmente, es decir partiremos de un trozo de acero. Acá se presentan tres opciones: acero al carbón, se afilan mejor pero siempre se manchan, inoxidable, un 420 Mo V, más difícil,de sacarle un buen filo y finalmente una mezcla de los dos anteriores como lo es el 440 C, para mí el mejor y es el que utilizan la mayoría de los artesanos cuchilleros, y recortaremos la hoja de acuerdo a lo diseñado. Para efectuar dicho corte y aprovechar al máximo el material aconsejo diseñar previamente una plantilla de cartón o cartulina (algún material algo más rígido que el papel) con el formato completo del futuro cuchillo, es decir que debe dibujarse no solamente la hoja sino también la espiga con la que se formará el cabo, también se puede diseñar uno de hoja enteriza. Realizada la plantilla se dibujará su contorno sobre la lámina de acero, tratando de aprovechar al máximo la superficie, quién sabe, en una de esas, con lo que queda, nos podremos fabricar otra pieza. El corte se hace sobre la línea que quedó marcada por el paso anterior, el mismo puede hacerse con una sierra (no les recomiendo el esfuerzo, pero a falta de pan...) un disco de corte o algún método más sofisticado (como el plasma). Una vez obtenida la hoja recortada se comienza a realizar el cuchillo, puliremos el contorno con piedra esmeril o lija gruesa para eliminar las asperezas dejadas por el corte, marcando los bordes, el lomo el que, de acuerdo a mi gusto, es mejor que sea recto, pero reconozco que hacerlo redondeado simplifica mucho la tarea y disimula muy bien los posibles errores que hayamos podido cometer. La hoja, sin entrar en detalles sobre su diseño, básicamente puede ser con bisel o sin el mismo, hoja plana, si aceptan una recomendación comiencen con este tipo y si no pregúntenle a cualquier artesano de los problemas generados por los biseles. De cualquier manera se deberá desbastar para generar el filo, éste es conveniente que posea un bisel propio para que sea reafilado sobre el mismo evitando, de esta manera, rayar la hoja desperdiciando material, acortando la vida útil de la pieza. Aconsejo firmemente no hacerle caso al paisano el que afirma, como si supiera, que “el filo comienza en el lomo” una estupidez total y completa y si no me creen pídanle para ver a su propio cuchillo y luego me cuentan. Si decidimos hacerlo de espiga completa, es decir encabado en cachas, le practicaremos los agujeros necesarios para pasar los remaches y algunos otros para aliviar su peso y tratar de balancearlo, para esto no hay demasiadas fórmulas, se depende mucho de la experiencia, el consejo de un artesano cuchillero ayudaría mucho. Terminadas las tareas en la sección del cabo pasaremos al resto, el secreto reside en efectuar todo el trabajo posible antes de enviar a templar la hoja, pues luego de hacerlo, al endurecerse el acero, si bien es posible seguir trabajándolo, nos requerirá mayor cantidad de tiempo y de elementos abrasivos. El templado o tratamiento térmico, que incluye el revenido para fijar y elastizar la dureza de la hoja, es conveniente que se haga en una empresa dedicada a esa tarea, salvo que el lector desee dedicarse a fabricar cuchillos en forma periódica, para lo cual estas líneas excederán con holgura sus aspiraciones. A la mencionada empresa se le pueden dar instrucciones de cómo queremos el trabajo, sobre todo en lo concerniente a la dureza, la aconsejable, de acuerdo a mi gusto, es de 37 RC (díganselo así, ellos entenderán).

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