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LA OPERACIÓN ROBLE: HISTORIA DE LA LIBERACIÓN DE MUSSOLINI

El dictador de la Italia fascista, Benito Mussolini no se encontraba en la más cómoda de las posiciones en el verano de 1943. Desde que entró en la guerra en 1940, las Fuerzas Armadas de Italia no habían dejado de sufrir un tropiezo tras otro. La aniquilación de las tropas italianas en Rusia en enero de 1943 y la rendición de las tropas germano-italianas en Túnez en mayo de 1943 fueron dos desastres de grandes proporciones. El 10 de Julio los aliados anglo-norteamericanos lanzan la Operación “Husky”, es decir, el desembarco e invasión de Sicilia. En vez de recuperarse para defender su tierra natal, la moral de los italianos (civiles y militares) estaba al borde del colapso y era solo cuestión de tiempo que Sicilia y el sur de Italia cayeran bajo el control de los aliados. El descontento de los italianos con el gobierno de Mussolini se hacía palpable. Incluso antes de que el desembarco aliado en Sicilia se produjera, un grupo de familiares de Mussolini, militares y políticos (entre ellos algunos de su propio partido), habían estado conspirando contra él para sustituirlo. Estos planes conspirativos se hicieron más grandes cuando los aliados pusieron sus pies en Sicilia y con el bombardeo aliado de Roma el 19 de Julio, en el que murieron unos 1.500 civiles. Para todos estos conspiradores, estaba claro que Italia debía salir de la guerra, antes de que el país se enfrentara a una catástrofe. Para los conspiradores el mayor obstáculo para derribarlo era el propio Mussolini, el cual permanecía aferrado a su alianza con Hitler. La conspiración contra Mussolini incluía a miembros del Comando Supremo (alto mando militar), incluido a su jefe, el General Vittorio Ambrosio, su ayudante, el General Giuseppe Castellano y el jefe de la policía militar, el general Saverio Polito. En principio los conspiradores desconfiaron de los carabinieri (policía militar), pues algunos miembros seguían siendo leales al dictador italiano. Sin embargo, el ataque aéreo sobre Roma mató al jefe de estos, el general Azzolino Hazon, el cual fue sustituido por el general Angelo Cerica, quien accedió a detener a Mussolini si el rey lo autorizaba. Conscientes de la proximidad de los aliados, los conspiradores planearon arrestar a Mussolini el 26 de julio y ocupar puntos claves en Roma y en otros puntos importantes del país. A su vez, el descontento con el “Duce” (Mussolini) por parte de sus propios partidarios fascistas, llevó a Mussolini a convocar una reunión del Gran Consejo del fascismo el 24 de julio en el Palazzo Venezia. En dicha reunión la mayoría de los miembros del Gran Consejo votaron a favor de la resolución de Dino Grandi (19 votos a favor, 8 en contra y 1 abstención), la cual privaba a Mussolini de sus poderes. Entre los que votaron a favor de la destitución de Mussolini se encontraba su propio yerno, el que fuera Ministro de Asuntos Exteriores, Galeazzo Ciano. Dicha votación, aunque significativa, no tenía ningún valor, puesto que el Primer Ministro era el responsable de sus propios actos solo ante el rey, que era el único que podía destituirlo. Mussolini decidió entonces solicitar una audiencia con el rey, Víctor Manuel III, para el día siguiente. En la tarde del 25 de julio, el rey Víctor Manuel III, recibe a Mussolini y le comunica que es sustituido por el Mariscal Pietro Badoglio. Cuando un sorprendido Mussolini, trató de salir, fue puesto bajo arresto por oficiales de carabineros dirigidos por el capitán Paolo Vigneri y conducido afuera en una ambulancia, sin especificarle el destino y asegurándole que lo hacían por su propia seguridad Tres horas más tarde en un discurso radiofónico, el rey anuncia la destitución de Mussolini, la cual tomó por sorpresa a los fascistas fieles al “Duce”. Destacamentos de policías y carabineros se trasladaron a centros de comunicaciones claves y procedieron a arrestar a los seguidores de Mussolini, impidiendo así, cualquier contragolpe de sus partidarios. La población de Roma, salió a la calle y derribó varias estatuas del dictador fascista, atacando a la sede de este partido gritando: ¡Muerte a Mussolini!. Una vez que Mussolini, fue apartado del poder, Badoglio optó por mantener la fachada de continuar la alianza de Italia con Alemania, pero en secreto envió oficiales a Portugal para comenzar a negociar un armisticio con los aliados. Temerosos de una respuesta de Hitler, los conspiradores decidieron mantener a Mussolini incomunicado hasta que finalizaran las negociaciones. BUSCANDO A MUSSOLINI Adolf Hitler recibió las noticias de la caída de Mussolini en la Wolfsschanze, en Prusia Oriental. Aunque la admiración de Hitler por Mussolini era obvia, también era consciente del derrotismo que había minado la voluntad de Italia para seguir luchando. Inmediatamente decidió recuperar a su aliado y aplastar a los que lo habían traicionado. En esos momentos el OKW (Alto Mando de la Wehrmacht), informó a Hitler de que las tropas alemanas en Italia, eran insuficientes para montar un contragolpe inmediato y que esta medida podía resultar nociva para los intereses alemanes. Hitler fue persuadido de enviar más fuerzas a Italia hasta que los conspiradores llevasen a cabo algún movimiento en favor de los aliados. Estuvo de acuerdo en esperar el momento oportuno hasta que hubiera suficientes tropas para montar la Operación Achse (Eje), lo que haría detener a los conspiradores y desarmar a todas las unidades militares italianas desleales. Sin embargo, Hitler no estaba dispuesto a que los conspiradores entregaran a Mussolini a los aliados para someterlo a un juicio. Ese mismo día, Hitler decidió establecer un grupo de trabajo especial para encontrar y rescatar a Mussolini. Por consejo de Hermann Goering se decidió poner a cargo de este grupo al general de la Luftwaffe Kurt Student, que estaba con el XI Fliegerkorps en el sur de Francia. Inmediatamente Student, fue a la Wolfsschanze, donde Hitler le ordenó preparar la operación de rescate de Mussolini (Operación Roble), tomar el control de Roma en el momento apropiado y arrestar a los conspiradores claves, entre ellos el rey y Badoglio. Para ayudar a Student a buscar a Mussolini, Himmler recomendó a Hitler al SS Hauptsturmführer Otto Skorzeny, comandante del SS Jäger Bataillon 502. Skorzeny fue asignado a Student para llevar a cabo una búsqueda encubierta en Italia para identificar la ubicación de Mussolini, así como para ayudar en los preparativos para secuestrar a Badoglio y al rey como parte de la Operación Eje. Pese a que el Abwehr también estuvo involucrado en la búsqueda, Skorzeny no recibió órdenes de colaborar con ellos. Hitler ordenó que todos los preparativos de esta operación encubierta fueran llevados con la máxima seguridad y que Student no informara a Generalfeldmarschall Albert Kesselring (Comandante en Jefe de las tropas alemanas en Italia) ni a cualquier otro de los comandantes alemanes en Italia. Por otro lado y con el fin de abordar el problema más grande de la posible deserción italiana, Hitler ordenó a Kesselring comenzar la planificación de la Operación Eje, para poder apoderarse de Roma y desarmar a las fuerzas militares italianas desleales. En pocos días el OKW empezaría a enviar divisiones alemanas hacia el norte de Italia, para poder desplazarse en cuanto los italianos dieran señales de presentar un posible armisticio a los aliados. Inicialmente, la única unidad alemana de cierta importancia que se encontraba cerca de Roma era la 3ª Panzergrenadier Division, ubicada a unos 90 kilómetros al sur de la capital. La 2ª Fallschirmjäger Division fue enviada desde el sur Francia hacia Pratica di Mare. De esta manera se esperaba que estas dos unidades fueran capaces de estar a la altura de las seis divisiones italianas que estaban en las proximidades de Roma. Student decidió formar su cuartel general junto al de Kesselring en Frascati, al sureste de Roma. Aunque Student no había informado de su misión secreta a Kesselring, este fue pronto consciente de que algún tipo de operación estaba en marcha para encontrar al Mussolini. Con el fin de rescatar a Mussolini, Student tenía primero que encontrarlo, cosa que no era nada sencilla. Inicialmente, la inteligencia alemana en Italia, no tenía ni ida del paradero del “Duce” y apenas podía ofrecer información útil a Student para planificar el rescate. Poco después del golpe de Estado, el embajador alemán en Italia se reunió con el rey, y Kesselring con Badoglio, pero ninguno de los dos consiguieron obtener ninguna información de utilidad. Para recopilar información Gerhard Langguth (oficial de inteligencia de Student) y Skorzeny empezaron a trabajar sobre el terreno. Dos días después de que Hitler autorizó la misión de rescate de Mussolini, el SS Obersturmführer Karl Radl, del SS Jäger Bataillon 502, llegó con 29 hombres al aeródromo de Pratica di Mare, 32 kilómetros al sur de Roma. Con ellos también llegó un grupo de oficiales del SD (Servicio de Seguridad) y tres oficiales de la Gestapo bajo el mando de Sarno Beskow. De todos ellos solo Radl sabía el verdadero objetivo de la misión. El resto no conocía detalle alguno. Sin tener idea de cómo realizarla, Skorzeny comenzó a enviar a equipos disfrazados de civiles a recorrer Roma, mirando posibles lugares donde Mussolini pudiera estar recluido, especialmente en los cuarteles locales de los carabinieri. Ante la poca experiencia de los hombres de Skorzeny, Himmler envió a dos oficiales SS más experimentados para ayudar en las tareas de la búsqueda. Estos hombres eran el Sturmbannführer Herbert Kappler y el SS Obersturmbannführer Eugen Dollmann, ambos con amplia experiencia en Italia. Ambos empezaron a utilizar sus contactos en la policía italiana, que pronto revelaron que Mussolini fue enviado a un cuartel de carabineros a 5 kilómetros del cuartel general de Kesselring, y de allí conducido al puerto de Gaeta donde embarcaron en una corbeta hacia una pequeña isla frente a la costa. Mientras Langguth y Skorzeny estudiaban a que isla podía haber sido enviado Mussolini, Student estaba recibiendo un constante flujo de rumores de la Abwehr y otras fuentes. Una información falsa decía que había sido enviado a la isla de Ventotene, a continuación a la de Elba, y de ahí hacia el puerto de La Spezia.

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