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Cartuchos metálicos. Arma corta y larga. Nueva edición (2016).

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EL DISPARO CON ARMAS SILENCIADAS

El silenciador en su forma usual es un cilindro alargado que tiene una serie de “compartimientos” separados por discos metálicos perforados centralmente para permitir el paso del proyectil. Los gases que salen son atrapados por estos compartimientos, que los obligan a girar en remolinos en los espacios entre los discos, de manera que cuando pueden salir del arma han perdido presión, velocidad y temperatura hasta un punto que no generan suficiente perturbación del aire como para producir ruido. La solución, con respecto al estampido de boca, es disminuir la presión y temperatura de los gases antes que abandonen el arma, expandiéndolos y de alguna manera demorar esa salida. La supresión del sonido del disparo de un arma de fuego da al tirador una notable ventaja táctica y psicológica sobre el adversario ya que en ausencia de la llamada onda de boca no es posible determinar la dirección ni la distancia desde la que se dispara, permitiendo al tirador escoger su objetivo con más calma y disparar con mayor seguridad. Por esta razón el uso del silenciador se ha extendido a todas aquellas operaciones en las cuales la confusión en el adversario juega un rol táctico, operacional y psicológico determinante en el éxito de la acción. No obstante, las ventajas que derivan de su aplicación, existen algunos factores que limitan o condicionan el uso del silenciador. En primer lugar, y a pesar de la opinión contraria de algunos expertos, casi todos los sistemas de silenciación conocidos reducen la potencia, el alcance y, en ciertos casos, afectan también la precisión del arma. En segundo lugar, algunos sistemas implican modificaciones estructurales de tal envergadura, que la hacen inutilizable sin el dispositivo silenciador. Por último, ciertos sistemas exigen, cuando se pretende el máximo de discreción, el uso de cartuchos especialmente estudiados para este fin (N del A: de velocidad subsónica). Contrariamente a cuanto hacen creer las películas policíacas y de espionaje, no ha sido producido todavía un silenciador capaz de eliminar completamente el sonido del disparo. De tal modo que, de acuerdo con el nivel actual de desarrollo de las técnicas de silenciación, se considera como muy satisfactorio un arma silenciada o provista de silenciador cuyo sonido del disparo sea inaudible a una distancia de treinta a cincuenta metros. Pero hay ruidos que son producidos por el accionar de los mecanismos que permiten el funcionamiento del arma. Se puede decir al respecto: Los mecanismos del arma son los más difíciles de atenuar y dependerán del modo de funcionamiento de la misma. Un arma de repetición una vez montada y lista para disparar, el único sonido que produce es el de la aguja percutora - martillo. Sin embargo en un arma en ciclo de funcionamiento automático o semiautomático con disparos repetidos, el golpeteo de cierre y otros sonidos podrán llegar a equipararse en decibeles al del disparo. Para evitarlos se emplean diferentes técnicas o combinaciones de las mismas: recubrimientos de teflón de las piezas que golpean, amortiguadores de todo tipo, frenos e incluso encapsulamiento del cajón de mecanismos que como consecuencia alteran la ergonomía del arma, aunque tiene la ventaja de controlar la salida de gases por la recámara. En definitiva son los sonidos más difíciles de atenuar, salvo que el arma haya sido proyectada desde un principio con la intención de ser silenciosa. Si el arma permite el escape de gases por alguna otra parte de la acción, con suficiente velocidad como para provocar ruido, el efecto del silenciador se reduce; por esa razón se discute si es práctico intentar silenciar un revólver, porque el gas que escapa por la luz entre el tambor y el cañón es suficiente para producir ruido. Como resumen, los mejores resultados se obtienen con armas tiro a tiro y de repetición manual, en las que es más efectivo el silenciado y aumenta la vida del silenciador. También se puede considerar el ruido de la caída de las vainas y el producido por el impacto contra el blanco, pero tienen menor entidad que los mencionados precedentemente. Resumiendo, el principio básico del silenciador es confinar los gases producidos por la detonación en la recámara y cañón del arma, que son los responsables del estruendo del disparo, para tratarlos reduciendo su presión, velocidad y temperatura mediante diferentes técnicas. Posteriormente esos gases ya atenuados saldrán del silenciador sin producir apenas ruido. Ahora bien, no sólo los gases producidos en la detonación son los responsables de los ruidos generados con motivo de un disparo. Los sonidos producidos al disparar un arma tienen tres localizaciones: los mecanismos del arma, los sonidos generados por el disparo y los sonidos producidos por la bala al desplazarse por el aire e impactar. Los sonidos de la bala son los que se producen como consecuencia del avance del proyectil al salir de la boca del cañón del arma, el más importante es la onda de choque que se produce en los proyectiles supersónicos.

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