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LA CAZA DEL “OTRO”BÚFALO CON UN NUEVO CALIBRE

En la búsqueda de nuevas aventuras, es bastante común que los cazadores busquemos diferentes lances, nuevos lugares, calibres poco comunes y un sin fin de nuevos desafios para transmutar el tiempo y el dinero invertido en recuerdos queridos. Después de algunos safaris africanos donde, junto con mi hijo y compañero de caza de mucho tiempo, buscamos un nuevo lugar. La idea ya había madurado por un tiempo y nos decidimos viajar a Australia para cazar lo que llaman el “otro” búfalo: el de agua o asiático. Entre diversos autores existe cierta controversia en la clasificación científica de estos animales. Algunos consideran que la especie Bubalus bubalis comprende dos subespecies: el del tipo de río y el del pantano, los cuales se encuentran en Australia. El de agua o búfalo asiático fue llevado a ese país durante el siglo XIX para el trabajo duro y el consumo de carne cuando los colonos se establecieron en la zona norte del país. Cuando estos asentamientos, por diferentes razones, fueron abandonados un poco más de medio centenar de búfalos fueron liberados. Sin depredadores grandes capaces de derribar a un ejemplar adulto, estos animales, ahora salvajes, se extiende a través de las zonas bajas, con abundante agua en el territorio de Norte, hasta el punto en que se han convertido en una molestia, destruyendo el habitat de los humedales, aunque son perseguidos para ser cazados y utilizar sus pieles y carne. Durante el último cuarto del siglo XX, el daño que causaron fue importante y se consideró como un desastre ambiental debido a los vados, senderos, excrementos y alteraciones del hábitat que condijeron a la canalización de las aguas de mar, pérdida progresiva de la flora local y disminución de la fauna. Asimismo se produjeron eliminaciones progresiva de las especies vegetales de las que se alimenta este búfalo. También se encontró que padecían enfermedades como tuberculosis y brucelosisi, creando la necesidad de confinarlos para evitar la contaminación del ganado doméstico. A principios de 1979 el gobierno estableció un programa de eliminación masiva con el fin de reducir la población de estos animales y para tratar de restaurar el hábitat. Este programa duró aproximadamente 20 años. Sin embargo no fueron totalmente eliminados y algunos ejemplares aun quedan y su caza está permitida. Algunos rebaños ubicados en el famoso Parque Nacional de Kakadu, son utilizados para su beneficio por los aborígenes del lugar. Cualquiera que haya estado cazando en Africa y lo quiere hacer en Australia, necesita entender que existen algunas diferencias importantes que se deben tener en cuenta de antemano. No espere encontrarse con un clásico “safari”. No habrá rastreadores nativos, portadores de armas, cocineros y ayudantes. Tampoco podrá lavar la ropa todos los días, a menos que usted mismo lo haga, ni la gastronomía será exquisita y variada. Para ser más específico, cazar en Australia y más parecido a hacerlo en la mayoría de los lugares de los Estados Unidos. Los campamentos serán útiles, sin adornos, ofreciendo solo lo que se necesita, pero no más. Los cazadores (clientes) y el cazador profesional (PH) se deberán integrar en la salida de caza. Usted recibirá orientación e instrucciones del PH, pero se espera que se comparta las exigencias de la caza, incluso después de haber abatido el trofeo. Ciertamente es diferente a un safari africano, pero lo que se pierde en comodidad, se gana en compañía. LA CACERIA Y UN NUEVO CALIBRE En general hemos tenido un clima cálido, que no difiere mucho al que vivimos durante una cacería en Africa. Dejamos el campamento al amanecer, conduciendo una camioneta 4x4 hasta llegar al rastro que había dejado un búfalo. Caminaríamos siguiendo sus huellas y deteniéndonos de vez en cuando para observar cuidadosamente el área, tratando de detectar al animal a distancia. Este procedimiento se repite hasta que los animales se ven y los analizamos utilizando los largavistas para una evaluación del mejor trofeo. Descansaremos durante el mediodía para evitar el calor sofocante, al igual que lo hacen los animales y cazar durante el atardecer hasta que las condiciones de luz y visibilidad permitan realizar un buen disparo. El búfalo posee buena vista, buen olfato y buena audición. Esto lo convierte en un reto para aproximarse a una distancia de disparo razonable. Los búfalos de agua se han utilizado durante siglos en Asia como animal de trabajo y son fácilmente domesticables. Sin embargo, aun bajo estas condiciones son impredecibles. Muchos soldados norteamericanos durante la guerra de Vietnam se encontraron con sorpresas desagradables al tratar de acercarse a búfalos que aparentemente estaban domesticados. Depende de la actitud del ser humano al tener contacto con estos animales, pueden desencadenar sorpresas imprevisibles y desagradables. El búfalo salvaje australiano es más impredecible que el asiático y debe ser tratado con precaución. Son muy grandes, algunos llegan a pesar una tonelada y tienen el cuero muy grueso y generalmente cubierto de barro, por lo que se recomienda la utilización por lo menos de un .375 H&H o mayor. Tuvimos la suerte de cazar con Graham Willimas, un muy bien informado y experto PH y que además resultó una muy buena persona. El es un amante de las armas y llevó al campamento varios rifles suyos, en su mayoría a cerrojo, pero también un doble inglés muy fino que tuvo la amabilidad de prestarnos y así poder cazar con él, un verdadero placer.

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