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ARMAS PARA DEFENSA

Los que tenemos más de 60 años (tengo 65), hemos vivido en distintos países sin salir de la Patria, ésto se ha dado por los diferentes cambios sociales, políticos (algunas veces con resultados sangrientos y luctuosos), económicos. Basta recordar los cambios de moneda -pesos moneda nacional, Pesos Ley 18.188, Austral, pesos, la convertibilidad- el dinero en joda (Patacones, Lecop, etc.) De manera que el delito y la amenaza (y resultados) fue también cambiando. En la década del 70 la mayoría de los delincuentes usaban armas de calibre .22 LR, .22 Corto, .32 S&W, .38 S&W, .38 Spl. (algunas de dudosa o mala calidad, en la mayoría de los casos), quedando las armas en .380 ACP, .45 ACP, 9x19, quizás algún .357 Mag., escopetas calibre 16 y 12 (ya sean monotiro, doble cañón, a repetición, semiautomáticas originales o reformadas, recortadas). Todas estas armas eran empleadas normalmente por bandas, o delincuentes avezados, pero siempre el botín buscado era importante: bancos, cooperativas, empresas, etc. Pero la constante era siempre un beneficio importante y blancos fuera de los común de la delincuencia más usual. En los episodios de delincuencia “mayor” aparecían a veces subfusiles o fusiles automáticos (mayoritariamente de las Fuerzas Armadas, policiales, o de seguridad sustraídas a las mismas, pero el uso y posesión de las mismas era muchísimo más rara que en la actualidad). En esos días, contra 1 ó 3 delincuentes del primer tipo alcanzaba con una pareja de agentes (esto era lo usual en las policías de investigaciones) o un solo personal armado con revólver, a condición que fuera buen tirador y el calibre adecuado (.38 Spl. Como mínimo). En el segundo grupo de delincuentes se necesitaba mayor personal policial armados con pistolas y alguna que otra arma automática combinadas o no con escopetas, Ithaca M&P 37 calibre 12/70 o Browning 2000. La primera a repetición y la segunda semiautomática. Por lo menos era lo que yo usaba en Rosario, a veces alguna carabina semiautomática. Recuerdo que la sección Robos y Hurtos tenía dos carabinas Beretta Modelo 1918 calibre 9x19 mm. en estado impecable, incluida la bayoneta plegable. Estas carabinas eran muy apreciadas y mezquinadas por el personal de RH, en los tiempos que la policía de Rosario era temida por los delincuentes. Luego en estos últimos tiempos se pudrió todo. Cualquier “cacuija” usa una escopeta para robar una bicicleta, o los “motochorros” (en tres motos, seis delincuentes armados todos con pistolas 9x19, como mínimo). Si son “narcos”, armas automáticas y, lo que es peor, le perdieron el respeto y el miedo a la policía y no por culpa del personal; fallas de reclutamiento, a veces la conducción y en gran medida la conducción política (luego retomaré este tema). Ahora deberé referirme desde mi punto de vista. Cuánto me costó convencer que no se usaran las pistoleras con tapa y portacargadores incluidos en las mismas. Se usarán las que no tengan tapa, pero con la traba de seguridad y permitirle al personal zurdo, llevarla sobre la cadera izquierda, desenfundar y disparar con la mano hábil o con las dos. Esto que ahora es lo normal, costó mucho y hubo que dejar de lado regulaciones, reglamentos y prohibiciones estúpidas, como la de llevar una pistola con cartucho en recámara (ojo, esta misma estupidez le costó más tiempo y más muertos a las policías europeas). Algunos llevábamos las pistolas en condición 1 y ni hablar del anatema de sacarle a las Browning Hi Power el seguro de cargador y la anilla porta correas (los zurdos). Las discusiones y a veces persecusiones sufridas por eso (y que directamente no les daba bola) me terminaron cansando, así que dejé de usar pistolas, hasta que tuve la suficiente fama para que nadie discutiera mis conocimientos y entonces volví a usar pistolas alternándolas con el uso de revólveres. Como principal usaba un S&W Modelo 29 con cañón de 6,5”, calibre .44 magnum, en esa época no pude conseguirlo en 4” o el M&P Modelo 58 en el mismo calibre. Lo usaba en una funda de cadera y metía el extremo de la misma en el bolsillo trasero izquierdo, así podía cubrirlo con un saco o campera (la cosa se complicaba al estar sentado). Las funda sobaqueras no sirven para los gordos (en esa época lo era). Al 29 le hice hacer unas cachas al estilo de la de Bill Jordan (Trooper), más delgadas, ya que mis manos no son tan grandes como la de Bill. Como segunda arma usaba un Centennial Modelo 40 de los de la primera época en calibre .38 Spl. (nunca pude conseguir el Modelo 42 con armazón de aleación). Después lo dejé por razones que explicaré más adelante y empecé a usar un Cobra provisto. Por uso de estas armas debí soportar las gastadas de Elidito Cividini (que conocía la historia) y Mario Buglione que era socio de su suegro, en la armería Hurtado, donde había comprado el 29 y el 40. Lo que nunca dijeron estos traviesos, es que lo usaba con cartuchos marca Federal y puntas Sierra de 240 GN y que pegaba muy bien y muy rápido. Disparando cartuchos recargados por mí, con 21 GN de Hércules 2400, fulminantes ( o cápsula iniciadora, como le gusta decir a Eduardo Rodi) Large Pistol Magnum Federal (los más sensibles) y punta fundida de 265 GN, molde Keith de una sola cintura de engrase sin gas check, gastaba alrededor de 50 ó 60 cartuchos dos veces por semana. Con esta recarga me cansé de cazar jabalíes, cimarrones, pecaríes y carpinchos, usando cargadores rápidos HKS 29. Todavía me siguen gastando por eso, pero yo los quiero igual. Además del Modelo 40, usaba a veces mi S&W Modelo 19 en .357 Mag, con martillo sin espuela. Dejé de usar estas armas por las demoras de los tribunales en devolverlos. El Modelo 40 tardé dos años en recuperarlo por parte del tribunal Federal de Rosario. Eso sí, debo reconocer que siempre lo hicieron en perfectas condiciones. El Modelo 29 se salvó de las “vacaciones” en el tribunal. Como no tenía una fortuna para comprar varios de estos modelos para suplir las demoras en la devolución, empecé a usar de nuevo una Colt Government .45 ACP en condición 1 y un Colt Cobra al que le había realizado cromo duro, colocado un inserto de acrílico rojo en el guión, cortado la espuela del martillo y colocado unas cachas de goma Pachmayr Signature. Lo tuve hasta que me retiré en 1999. (Por supuesto le saqué las cachas de goma y le puse nuevamente las originales de madera). En cuanto a las otras reformas, cuando lo entregué dije: hagan lo que quieran, lo estoy devolviendo, no me lo estoy afanando; por supuesto que nadie dijo nada (a veces la fama sirve).

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