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PISTOLA COLT MODELO 1903 CALIBRE .38 ACP

Cada vez que me siento frente a una hoja en blanco a garabatear unas líneas surge en mí esa congoja típica del escritor. Teniendo en mente lo que pretendo transmitir, dudo acerca de cómo hacerlo. Por supuesto que no me las doy de escritor y tengo muy en claro que lo que escribo carece de cualquier nivel literario. Trato de escribir contando lo que viví, de una manera que trata de ser amena y, a la vez, transmitir algo que deje un poco en el acervo de conocimientos de cada lector. No sé si lo logré, pues no he recibido ninguna crítica al respecto, mediante alguna carta de los lectores u otro medio ad-hoc. Muchísimas veces me planteo si el lector sólo quiere ir “a los bifes” y con ello leer una descripción somera del arma, unos datos técnicos, llegar a la prueba funcional y allí San se acabó el cuento. Y debo confesar que disiento con esta idea. Escribir tres datos y no ponerle un poco de “cuento” atrás, es escribir algo vacío de contenido. Algo vacio de imaginación. Nunca pretendí, pretendo, ni pretenderé escribir bien como lo han hecho excelsos escritores de esta revista, a saber: Mario Abel Santa Cruz, Buby Campo, Jorge Arbornes, Elido Cividini (extraño mucho leer los escritos de estos notables). (Nota de la Redacción: Jorges Arbones y Buby Campo fallecieron, Santa Cruz no escribe más porque no le publicamos la foto de la suegra y Elido Cividini emplea su talento para participar de los Foros de Internet, que en su momento había criticado tanto). Reconozco plenamente mis limitaciones literarias (respecto a esto les quisiera citar una breve historia de vida. Mientras estaba de visita en la Facultad de Letras de la Universidad de San Petersburgo, un grupo de estudiantes de Letras Extranjeras me preguntó respecto a mis intereses literarios (querrán saber qué solía leer por ese entonces). Les contesté que leía sobre novelas policiales, como Agatha Christie, George Simenon, Arthur Conan Doyle, etc. Me contestaron que eso no era literatura. Como eso me dolió en el alma, acto seguido me dediqué a leer algunas de las obras de los clásicos rusos: Pushkin, Dostoievsky. Creo que algo de todo lo leído me debe haber quedado, pues aunque ahora no parezca, algo mejoró mi capacidad de expresión literaria. A veces me pregunto si los otros colaboradores de esta revista habrán sentido esa congoja que se siente al no saber qué opinan los lectores sobre lo que uno trató de transmitir. Si ellos sintieron esas ansias por ver publicadas sus ideas, esperando ver si sus notas salían publicadas, y si lo eran, como había decidido el editor presentarlas en la publicación (recuerdo los comentarios de Santa Cruz respecto a la publicación de sus fotos de caza, y que en un artículo envió una foto de su suegra para que el Editor la publicara, ya que se negaba a publicar sus trofeos de cacería). Realmente espero que lo escrito sea del agrado de los lectores. Que de ella surja la inquietud del lector por adquirir mayores conocimientos sobre aquellas armas que fueron la idea primigenia sobre lo actual. Que de la lectura de lo esbozado aquí, surja el gusto por lo antiguo. Y que en alguna forma, lo escrito sea un medio de entretenimiento basado en algo que es de un interés común a todos nosotros, las armas, al fin y al cabo. Como fue el contacto con el arma en cuestion Hace unos años estoy viviendo en la Patagonia argentina, en la ciudad de Comodoro Rivadavia. Por aquí no abundan las armerías. Para visitar a mi hija y a mis padres, suelo hacer viajes a la ciudad de Buenos Aires; lugar que tiene la fortuna de poseer algunas buenas armerías. De todo lo expresado los afables lectores podrán entender que eso hace que las visitas a las armerías de Buenos Aires revistan un carácter parecido al que puede tener la visita de un chico a una juguetería. En una de esas recorridas a una conocida armería de la Av. Independencia de la CABA, me llamó la atención una pequeña pistola usada. Pedí verla y resultó ser una Colt. Parecía una Colt 1902, pero todo en reducidas dimensiones. Resultó ser una Colt Modelo 1903 Pocket Hammer y en calibre .38 ACP. La pistola parecía sin uso. Lo único no original resultó ser el cargador, que alguien procuró confeccionar partiendo de algo parecido. No es un buen trabajo, pero funcionalmente quedó bien y estéticamente se parece al original. Creo que todos sabemos cómo es la ceremonia de la compra de un arma. La vemos. Pedimos que nos la muestren. Jugamos un poco para tratar de entender cómo funciona todo, si las piezas tienen huelgos excesivos entre sí, si las piezas parecen todas originales o se pueden detectar cambios. Si las terminaciones son originales o han sido restauradas. Preguntamos el precio (aun sabiéndolo antes). Damos vueltas y pensamos si la compra nos terminará de arruinar nuestra alicaída situación económica. Seguimos dando vueltas al asunto, pensando cómo vamos a explicar la compra de otra “inutilidad” a nuestro cónyuge (porque uno, en el fondo, es un varón domado). Y después de un infinito número de cabildeos, damos el visto bueno al vendedor para realizar la operación. ¿Y quE resultó ser? La pistola Colt, Modelo 1903 Pocket Hammer es una versión de cañón acortado a 4 ½” del Modelo 1902, deportivo, en calibre .38 ACP. El modelo 1902 deriva del modelo 1900. La pistola Colt, Modelo 1900 en calibre .38 ACP (Automatic Colt Pistol), fue la primera de una larga línea de diseños de pistolas semi automáticas de John Browning, que fueron licenciadas y manufacturadas por la Colt´s Patent Fire Arms Manufacturing Company, en Hartford, Connecticut. Algunos coleccionistas se refieren al modelo 1900 como el “Colt Paterson de las pistolas semi automáticas”. Como el Modelo 1902 deportivo, el Modelo 1903 Pocket Hammer carece de seguro externo y posee capacidad de 7 cartuchos. Este modelo fue manufacturado desde el año 1903 hasta el año 1927. La secuencia de los números de serie para este modelo Pocket Hammer 1903, y para el modelo 1902 militar, era diferente que de otros Colt. La primer arma producida (número de serie 1 de este modelo) fue el número 19.999 y la numeración continua descendiendo hasta el número de orden 16.000. En 1906, el número de serie pasó del número 16.000 al 20.000; hasta terminar la producción en el año 1927 con el número de serie 47.227. Colt manufacturó aproximadamente 29.237 pistolas de este modelo. Para poner blanco sobre negro y que se comprenda bien esta forma tan extraña de Colt de numerar en forma decreciente a este modelo, acompañamos la nota con un cuadro. No hubieron variaciones mecánicas importantes dentro de este modelo, pero hubieron variaciones en su aspecto externo, tales como la variación en el fresado de la corredera para asir la misma (fresado cuadrado o fresado triangular) y el estilo redondeado del martillo en los primeros modelos (algo que se arrastraba del Modelo militar 1902) a los de un martillo tipo espuela en los modelos siguientes.

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