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EL ARMA DE RESERVA (BACK UP)

El arma de apoyo, también denominada segunda arma o back-up, no es un concepto nuevo. Desde los albores de la civilización el hombre comprendió su importancia y uso tanto en la guerra como en la paz. Así hasta nuestros días, este concepto se ha mantenido, más allá del cambio operado por la tecnología en el campo del armamento de uso personal. Por supuesto que el arma de apoyo variará según la circunstancia o uso. Un arma primaria en un caso, puede ser un arma secundaria en otro. Esto significa que no debe dársele el título de arma de apoyo a un arma en particular, independientemente del calibre o referido exclusivamente al tamaño de la misma. Por ejemplo una pistola Browning GP-35 para un policía en servicio, puede ser el arma de apoyo, si su arma primaria es una escopeta calibre 12/70, mientras que fuera de servicio, esa misma pistola pasará a ser su arma primaria siendo su back-up probablemente otra pistola de menor tamaño, de igual calibre o menor. Generalmente se considera arma primaria a la de mayor calibre o potencia de fuego, teniendo el rol la secundaria de servir en situaciones que puedan darse, como por ejemplo un mal funcionamiento, rotura o falla del arma primaria. Si el arma primaria fuese un revólver y se hubiesen agotado las municiones, sin duda será más rápido disponer el uso de una segunda arma, que recargar el primero. Como uso policial o táctico podría considerarse el ceder esta segunda arma a un compañero o a otra persona en determinadas circunstancias. Referido al uso de dos armas iguales, el más conocido de la era moderna corresponde al veterano policía, hoy retirado, Jim Cirillo quien en la década del 60 prestaba servicios en la Policía de New York y se hizo famoso por portar dos revólveres Smith & Wesson modelo 10 calibre .38 Spl. de 2 pulgadas. Hoy en día se conoce esa técnica como recarga New York o método Cirillo. Sin duda, este sistema era el mejor, en una época donde se privilegiaba por parte de los departamentos de policía el uso del revólver en lugar de la pistola semiautomática, aun estando disponibles la venerable 1911-A1 y la Browning GP-35, en razón que en medio de una refriega, era sin duda mucho más rápido que pretender recargar el revólver empleado. Sin embargo, el uso del back-up no será la panacea que nos librará de todo mal, como a veces vemos en las series televisivas o en el cine, donde el protagonista a último momento sale victorioso gracias a ella. El back-up deberá ser considerado también una herramienta más, que podrá ayudarnos de acuerdo a dos factores igualmente importantes. Uno es el aprendizaje y correcta aplicación de su uso y, más que de su uso, enfatizaría en la oportunidad adecuada. Para que esta oportunidad lo sea, se deberá considerar como muy importante su forma de portación. No es lo mismo hacerlo en un lateral izquierdo o derecho, si cuando surge la oportunidad de usarla no podemos acceder a ella con ambas manos. El simple hecho de portar un back-up no garantizará en modo alguno la supervivencia, si hacemos un uso inadecuado, que incluye el cabal conocimiento de su performance y la otra, es la oportunidad de su uso. La mejor herramienta mal empleada no servirá de nada y una herramienta no tan perfecta podrá realizar un trabajo excelente en mente y manos entrenadas. En el mundo real deberemos considerar una situación de vida o muerte. Si prefieren, considere que no tendremos a nuestro instructor favorito indicándonos qué hacer en cada circunstancia. Estaremos a la hora de la verdad solos, con nuestros temores, nuestros conocimientos y equipos enfrentando una situación límite. Es en esas circunstancias en que la supervivencia se tornará difícil, si no nos hemos entrenado en los conceptos del tiro defensivo y quizá nos hemos preparado en el tiro deportivo exclusivamente. ¿De qué nos servirá por ejemplo saber que impactamos cuantas veces queramos a un blanco determinado a 25 metros en 1,25 segundos, si ante una emergencia queremos hacer uso del back-up en un momento inadecuado, o lo portamos sin tener facilidad y rapidez de acceso con ambas manos? Como puede apreciarse, el tener adecuada idoneidad en el uso y manejo de un arma, no garantiza que nos brinde por si misma la victoria sin preparación mental, física y técnica. En este caso la técnica no será exclusivamente de tiro, sino que deberá estar orientada al uso racional y sensato del arma, a saber el cuándo y cómo usarla en el ejercicio de la legítima defensa. Las opciones que disponemos para la elección también son numerosas, no sólo en cuanto al calibre en sí, sino a su género: pistola o revólver. Las consideraciones serán referidas a su necesidad y a su forma de porte, ya que generalmente deberemos considerar que un arma de back-up al ser segunda arma, generalmente la llevamos oculta sin tener en cuenta a veces su rápida disponibilidad. Si a ello sumamos el hecho que son a veces más chicas que el arma primaria, esto podrá dificultarnos su rápida extracción o aun su empuñe correcto, lo que puede aparejar no solo que perdamos segundos preciosos, sino hasta hacernos errar un disparo, quizá no teniendo tiempo de efectuar un segundo. Es por ello que deberemos considerar qué calibre será el adecuado para una arma de estas características. En líneas generales deberemos considerar que cuanto más chicas sean, más livianas y más fáciles de portar serán, pero a la hora de disparar, podremos llevarnos una desagradable sorpresa, al ver cómo se nos escapa de las manos. En el mercado americano son muy famosas las pistolas Derringer de dos tiros de acción simple, con cañones superpuestos en calibres que van desde el .22 corto al .45 LC. Es difícil de creer que alguien pueda disparar con un calibre semejante y que pueda conservar la mano. Esto constituye un verdadero despropósito, aun con cargas muy disminuidas ya que no tiene sentido usar un largo de vaina tan grande para disparar un equivalente al .45 ACP, sería de un retroceso muy severo para un arma tan liviana. Sin duda se fabrican por tradición y corre por cuenta del desprevenido usuario el disparar con un artefacto semejante. Debido a esto considero de vital importancia la elección adecuada de una segunda arma debiendo tomar los mismos recaudos que tuvimos que realizar en la elección del arma primaria. Debo y quiero suponer que antes de considerar o decidir el arma de back-up, sin duda anteriormente debimos considerar cuál iba a ser nuestra arma primaria. En relación a ello considerar la situación personal en la que estamos involucrados, cuál es nuestro factor de riesgo diario, status social, lugar donde vivimos, en qué entorno desarrollamos nuestras actividades diarias, qué perfil tenemos y cuáles son los riesgos posibles que debemos afrontar en nuestra vida diaria, son datos a tener en cuenta para que, de esa manera, poder realizar una buena elección de esa segunda arma, tal cual lo hicimos con el arma primaria. BACK-UP PISTOLA Este es un tema que mucho dependerá de los gustos, como de la experiencia personal de cada asesor de armamento y tiro. Los factores a considerar no sólo estarán referidos exclusivamente a pistola o revólver, sino también al calibre. Generalmente se debería tender a unificarlos, ya que en caso de falla o rotura del arma primaria, tendríamos posibilidades de utilizar la munición sin problemas. Pero para que ello ocurra, deberemos considerar que si portamos dos pistolas por ejemplo una Para Ordnance P-14 calibre .45 y como back-up una pistola Colt modelo Officer si bien tenemos igualdad de calibre, en la primaria tendremos cargadores al tresbolillo y en la secundaria de simple columna. Si se nos agotare el parque deberíamos perder un tiempo que quizá no tengamos, en descargar los cargadores primarios y recargar el de la Officer. Sería mucho más razonable portar en vez de una Officer, en este caso, una Para Ordnance P-10, que nos permitiría utilizar los mismos cargadores, teniendo en uso toda la munición portable sin demora. Por supuesto esto es un simple ejemplo que sirve para otras configuraciones, de lo que se deduce que a la hora de elegir, podremos optar adecuadamente, independientemente del calibre Resulta muy conveniente unificar calibres entre arma primaria y secundaria y no sólo eso, sino también considerar hacerlo unificando sistemas de carga, ya sea simple o doble columna, pero nunca mezclarlos. Debe tenerse en cuenta también, que los cargadores suplementarios que se porten, siempre deberán corresponder al arma primaria y nunca al back up, ya que en un caso de emergencia no seria nada raro querer poner un cargador del back-up, (más corto) en el arma primaria, de alojamiento más largo.

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