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Cartuchos metálicos. Arma corta y larga. Nueva edición (2016).

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APUNTES SOBRE EL CALIBRE .22

Por lo general se le adjudica a este calibre un cierto carácter inofensivo y lúdico. Aunque su poder de parada no es comparable con el de los demás cartuchos existentes actualmente en el mercado, no es menos cierto que en la corta distancia, su poder de penetración hace que el proyectil una vez dentro del cuerpo describa una trayectoria errática e imprevisible, causando con ello unos destrozos internos considerables y muchas veces mortal. Me viene a la memoria un caso ocurrido en los EE.UU en la cual un agente de tránsito falleció al ser tiroteado por un conductor ebrio con solo un disparo. Creo recordar que el agente se acercó al sospechoso, un individuo de más de 100 kg. y ante el intento de agresión el agente realizó un disparo con su arma de calibre .45. El sospechoso cayó al suelo y cuando el agente se acercó para comprobar su estado, éste saco un pequeño revólver calibre .22, disparando contra el agente. Como consecuencia del disparo y aunque el agente llevaba chaleco antibalas, el proyectil le penetró por el bíceps, desviándose su trayectoria al chocar contra el hueso cortándole la vena aorta o carótida, no recuerdo bien, causándole la muerte en pocos minutos. En cuanto al agresor se recuperó y fue juzgado. Los expertos llegaron a la conclusión que la bala de punta hueca (de gran poder de parada) calibre .45 disparada por el agente, no se había expandido lo suficiente al dispararse a una distancia corta. No debemos olvidar que un cartucho calibre .22 Magnum, puede más letal que un .38 Special, usado en distancias cortas con punta hueca de 40 GN. CARTUCHOS CALIBRE .22 CORTO, .22 LR Y .22 WINCHESTER MAGNUM En este sentido, es de sobra conocido que algunas agencias de inteligencia, como fue el caso de la desaparecida KGB, al igual que diversas unidades militares han utilizado el calibre .22 con cargas subsónicas y en armas provistas de supresor de sonido (silenciadores) para sus misiones. Es más, en alguno de los últimos conflictos bélicos, los tiradores de élite han disparado con armas del calibre .22 LR en situaciones de combate urbano, donde los disparos a larga distancia carecen de sentido, como es el caso del ejército israelí en Palestina. Otro ejemplo lo tenemos en el rifle militar ruso SV-29 del calibre .22 preparado para el uso policial o militar. Fue y sigue siendo el calibre preferido por los “sicarios” para el tiro en la nuca. Aun tenemos en el recuerdo el asesinato de Miguel Angel Blanco ,en manos de ETA, para lo cual se usó una pistola calibre .22 LR, realizándose dos disparos, siendo el segundo el causante de su muerte. En todo caso, sí que hay que tener claro que el .22 LR no es el calibre más idóneo para la defensa personal. El motivo principal es su escaso poder de parada comparado con el de otros cartuchos más potentes como el 9 mm P, el .40 S&W o el .45 ACP (los más extendidos para estos menesteres). Sin embargo, esta menor potencia no implica necesariamente una menor efectividad, sobre todo teniendo en cuenta su elevada capacidad de penetración. Así, en disparos a corta distancia, el calibre .22 LR se convierte en una munición mortal. BREVE HISTORIA DEL .22 El más popular, versátil y mundialmente el más vendido y para el que más armas se fabrican. El calibre más usado a nivel mundial, popular por su versatilidad, bajo costo y cantidad de armas que lo disparan, está compuesto de tres cartuchos básicamente: el .22 Corto, el .22 Largo Rifle y el 22 Winchester Magnum. Hoy a pesar de que todos los conocemos, pocos saben que disponemos de una gran variedad para los diferentes usos que le queramos dar y de su historia que se mezcla con la de los primeros cartuchos de retrocarga. Corría el año 1849, cuando Flobert patentaba el primer cartucho de fuego anular, que recibe su nombre por estar conformado por una vaina y un fulminante ubicado en la periferia del culote formando un anillo. En un principio no cargaban pólvora y luego al aumentar el calibre se le añadió un poco de pólvora negra. Se fabricaban en calibre 4, 6 y 9 mm. y usualmente con un proyectil esférico. El funcionamiento de este cartucho es el siguiente, una vaina fabricada en cobre, que deja en la parte inferior de su culote un espacio libre en toda su circunferencia donde se depositaba una cantidad en medio líquido de fulminante, originalmente de mercurio, al secarse queda adherido al fondo y al recibir un golpe violento en cualquier lado de la periferia se detona lanzando el proyectil. Estos cartuchos con sus respectivas armas se popularizaron en Europa con el llamado tiro de salón, que causó furor en mediados del siglo XIX. En 1857 aparece el primer cartucho de fuego anular de .22 de pulgada (5,56 mm) para el revólver modelo Nº 1 de la firma Smith & Wesson, empresa que lo había desarrollado. Se trataba del .22 Short (corto) y en vista del resultado obtenido por el arma y su cartucho, sería el comienzo del desarrollo de las municiones de fuego anular en EE. UU. En este caso la bala era ojival y no esférica como en los Flobert y tenían una carga de pólvora. El .22 Short es el más antiguo cartucho metálico americano y pese a su antigüedad es actualmente producido y el menor de la familia. Inicialmente estaba compuesto por un proyectil de 29 GN y 4 GN de pólvora negra fina. Después de 1887 se cargaron con pólvora semi sin humo y poco tiempo después ya se fabricó el modelo sin humo. Recién en 1930 se fabricó el primer cartucho de estas características de alta velocidad. A partir de la Segunda Guerra Mundial, se produce una revitalización del tiro recreativo y con ello el desarrollo de los .22 Short. Pese a su reducido tamaño es capaz de producir serias heridas e incluso la muerte por lo que hay que manipularlo con la responsabilidad de cualquier arma. El calibre .22 corto se puede disparar en armas recamaradas para el .22 LR, no así a la inversa por ser este último de mayor longitud. El cartucho .22 Corto es utilizado en la modalidad olímpica de pistola velocidad donde se busca la menor relevación del arma para dispararle en pocos segundos a los cinco diferentes blancos. .22 Long Rifle. Fue en el año 1887 cuando la compañía J. Stevens Arms and Tools creó el .22 Long Rifle y se comercializó a partir de ese mismo año. Este nuevo cartucho empleaba la vaina del .22 Long (proyectil que convivió con el 22 Short) pero con proyectil de 40 GN en lugar de los 29 que usaba este último y cargaba 5 GN de pólvora negra. El primer proyectil de alta velocidad en .22 LR fue producido por la firma Remington en 1930 en versiones de proyectil totalmente de plomo de 40 GN y de punta hueca de 37 GN. A partir de ahí comenzaron a desarrollar todas las firmas fabricantes de municiones tratando de desarrollar nuevas ideas y prestaciones lo que hoy nos permiten disponer de una bala para cada uso que le queramos dar, veamos qué tenemos: A. Proyectiles subsónicos: son básicamente los que se usan para competencias de tiro al blanco por lo que toman nombres como Target (blanco), Match, etc. Son balas muy precisas pero de menor potencia por lo que no se les suele usar en la caza. Otra característica de ésta es que por ser su velocidad por debajo de la velocidad del sonido, se puede silenciar, cosa que no ocurre con las que la superan, pues más allá de detenerse el ruido de la detonación, el impacto con el aire hace un ruido importante. B. Proyectiles de alta velocidad: son básicamente los más usados y pueden venir con la punta maciza o hueca. En el primero de los casos es mejor su desempeño balístico o suelen ser de más peso, en el segundo la punta al impactar se aplasta dando un poder de detención mayor y es lo que se busca en la caza deportiva. Como máximo en esta categoría tenemos al cartucho de la firma Winchester Power Point de 40 GN, pero de punta hueca y 1.280 pies por segundo que es el idóneo si las piezas a cazar son de cierto porte por tener un alto peso, gran velocidad y una gran capacidad para expandirse. C. Proyectiles de hiper velocidad: en tiempos bastante recientes firmas como CCI con su cartucho Stinger, Remington con el Yelow Jacket, etc., presentaban cartuchos de mayor velocidad y por tanto con un mejor coeficiente balístico principalmente adaptado a la caza. D. Balas especiales: en esta categoría se agrupan la modalidad desarrollada para casos específicos como el cartucho con perdigones diseñada para la caza de reptiles y pequeñas aves con destino a la taxidermia. Balas trazadoras, que dejan su trayectoria marcada por una estela de color rojo visible, incluso de día y que nos permite ver cómo influye el viento en la trayectoria. Balas de salva para entrenamiento de perros, largada de carreras o uso en obras de teatro, etc., ideal para los que gustan de “tiros al aire” como aviso.

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